
Tiago Costa y Sergi Bernà defendieron en Zaragoza que el mantenimiento deja de ser una función de soporte para convertirse en la garantía diaria de la seguridad alimentaria, la eficiencia y la confianza del consumidor.
Zaragoza, 1 de julio de 2026. — Una cámara frigorífica que pierde un grado de más no es una simple incidencia técnica. Es un lote que puede quedar fuera de norma, dar lugar a una retirada de producto o, en el peor de los casos, representar un riesgo para el consumidor. Bajo esa premisa, Kaizen Institute participó los días 30 de junio y 1 de julio en las 7as Jornadas sobre el Mantenimiento en la Industria Alimentaria, organizadas por la Asociación Española de Mantenimiento (AEM) en Mobility City, Zaragoza, bajo el lema «El mantenimiento como valor estratégico en la alimentación».
Kaizen Institute participó con dos intervenciones que, desde distintos ángulos, abordaron algunos aspectos y centraron su participación en dos palabras clave: la mejora y la excelencia, parte de la cultura y de los hábitos y comportamientos de los equipos.
Los pilares de la función de mantenimiento… o el pilar de la función de mantenimiento

Carlos Ponce, Customer Engagement Corporate Director en Kaizen Institute Western Europe, y como Presidente del Comité de Mantenimiento del Sector de Alimentación, dirigió unas palabras a los asistentes donde reflexionó sobre algunos aspectos respecto a la relevancia del Sector de Alimentación en la industria Española y Europea, entendiendo el Mantenimiento como garante de la fiabilidad de los equipos ya no es un asunto exclusivo del propio mantenimiento, sino una decisión que compromete la seguridad alimentaria, los márgenes y la reputación de toda la compañía.
«El mantenimiento no es solo una disciplina técnica. Es una forma de entender la empresa, los activos, el riesgo y el valor.» — Carlos Ponce, Presidente del Comité de Mantenimiento del Sector de Alimentación de la AEM
En la mesa de debate que Carlos lideró durante la jornada, con panelistas de primer nivel, Pedro Braña (Director Adjunto de Tereos Starch & Sweeteners Iberia y Director Europeo de tecnología de procesos de TEREOS), David Sánchez (Director de Mantenimiento de LA COMARCA Meats), Albert Blanco (HVACR Segment Leader de ABB) y Nezar Housni (Account Exec. – Maintenance & Service de OSAPIENS), se discutieron sobre algunos de los aspectos más importantes, estructurados entorno a tres capítulos: la cultura y las personas (desde la cultura de mejora en los equipos a la involucración de la Dirección); el encaje y evolución de la tecnología, la digitalización y la AI; y finalmente la visión del Mantenimiento como un valor estratégico en las compañías.
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A modo de cierre, Carlos convocó a la nutrida audiencia a las próximas Jornadas en el 2027 y clausuró las Jornadas con una reflexión final donde defendió la función de Mantenimiento como una palanca estratégica en la sostenibilidad empresarial.
«¿Qué os parecería a todos si empezamos a pensar en mantenimiento bajo una renovada perspectiva incluso un nuevo nombre? Tal vez Asset Intelligence (Inteligencia de Activos) es un buen nombre donde se recoje presente y futuro, donde se centra en la aportación y el resultado más que en la tarea.» — Carlos Ponce, Presidente del Comité de Mantenimiento del Sector de Alimentación de la AEM
La cultura, antes que el método: la conferencia inaugural de Tiago Costa
Las jornadas arrancaron con la conferencia inaugural «De la mejora continua a la cultura de excelencia: la evolución del mantenimiento», a cargo de Tiago Costa, Senior Partner de Kaizen Institute Western Europe y Managing Director de Kaizen Institute Francia.
Tiago situó su intervención en la tesis central de The Kaizen Culture Paradox, el libro publicado este año por Euclides Coimbra y Alberto Bastos, socios directores de Kaizen Institute Western Europe: ninguna herramienta de mejora continua sobrevive si las personas no cambian lo que hacen cada día. El libro identifica siete paradojas que explican por qué los resultados sostenibles rara vez siguen la lógica intuitiva, y se apoya en casos de compañías industriales de referencia a nivel global para mostrar que la cultura, y no el método, es lo que determina si una mejora dura seis meses o se convierte en la forma normal de trabajar.
«El mantenimiento no evoluciona por decreto. Evoluciona cuando cada turno practica un hábito nuevo hasta que deja de ser un proyecto y se convierte, sencillamente, en la manera de trabajar.» — Tiago Costa, Senior Partner de Kaizen Institute Western Europe y MD de Kaizen Institute Francia

El planteamiento tiene una traducción muy concreta: un plan preventivo bien diseñado fracasa si el operario no incorpora la inspección a su rutina diaria, y ninguna tecnología predictiva sustituye el hábito de un equipo que se detiene ante la primera anomalía en lugar de esperar a la tercera.
«El Mantenimiento, KAIZEN™… todo apunta a IKIGAI, un concepto japonés que se traduce como «razón de ser» o «propósito de vida». Se representa mediante un diagrama de cuatro círculos interconectados que equilibran: lo que amas, en lo que eres bueno, lo que el mundo necesita y lo que la sociedad lo valoriza.» — Tiago Costa, Senior Partner de Kaizen Institute Western Europe y MD de Kaizen Institute Francia
Cinco singularidades que redefinen el mantenimiento en alimentación

En la ponencia de Sergi Bernà, Director de Operaciones de Kaizen Institute, y dedicada al factor humano, presentó «El mantenimiento como valor estratégico en la industria alimentaria: fiabilidad, datos y personas».
Sergi partió de una idea que atraviesa todo el sector: una avería en alimentación no es solo una parada y un coste, como en otras industrias, sino que puede derivar en una alerta sanitaria, una retirada de producto o la pérdida de la autorización para operar.
«En alimentación, el mantenimiento no es solo un asunto de eficiencia. Es una decisión de negocio que protege la seguridad del consumidor y la licencia para operar de toda la planta.» — Sergi Bernà, Director de Operaciones de Kaizen Institute
Identificó cinco singularidades que, según explicó, obligan a repensar el mantenimiento desde cero: la perecibilidad del producto, que no da margen para esperar a la reparación; una seguridad alimentaria regulada por normativas como HACCP, donde el mantenimiento y la calibración de equipos son, literalmente, puntos de control crítico; la gestión de alérgenos, donde una junta deteriorada o una correa agrietada puede convertirse en un foco de contaminación cruzada; la proliferación de referencias y formatos, que multiplica los cambios de línea y, con ellos, el riesgo; y una presión energética que convierte cada fuga de aire comprimido o cada incrustación en un condensador en dinero perdido cada mes.
Frente a estos cinco frentes, Bernà defendió un modelo de Mantenimiento Productivo Total (TPM) y Gestión Diaria construido sobre cinco capacidades que se sostienen entre sí: mantenimiento autónomo, mantenimiento planificado y predictivo, estandarización y documentación, resolución estructurada de fallos y una gestión diaria que reúne cada jornada a producción y mantenimiento frente a un tablero visual para revisar indicadores y anomalías antes de que se conviertan en parada.
La ponencia se cerró con resultados de proyectos reales de Kaizen Institute en el sector alimentario, que combinaron TPM, SMED, reducción de consumos energéticos y gestión diaria:

Tabla 1 – Resultados obtenidos
Sergi insistió en que las herramientas, por sí solas, no bastan: lo que decide si una mejora dura seis meses o seis años es si las personas de la planta han cambiado lo que hacen cada día, sobre todo en un sector marcado por equipos numerosos, alta rotación y barreras de idioma en el suelo de fábrica.
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